domingo, 7 de agosto de 2011

El primer gladiador que entra al ruedo, con un tema que nos llega atodos...

El Estudio



Por Felipe Varas F.
Ingeniería Geológica
Universidad Andrés Bello

La manera en cómo se diferencia el colegio de la universidad, con respecto al estudiar, genera una gran incertidumbre en los alumnos de primer año, sobre cómo enfrentar las pruebas, por lo que se suele realizar un esfuerzo forzado si no existe una organización y actitud de responsabilidad adecuada. La tarea se ve más sacrificada en el caso de personas que deben cumplir con otros deberes; en la casa, el trabajo y la familia.

Frente a lo anterior, me viene la pregunta: ¿Se puede estudiar eficientemente sin sacrificar las salidas con los amigos, la familia, los hobbies y hasta el vil ocio? Es posible, y lo importante es tener la actitud. Si bien uno aprende técnicas de estudio, estas no son nada si no tenemos presentes valores; debemos reconocer nuestras fortalezas y debilidades, desde una perspectiva de hábitos. De esta forma, podremos actuar en función de nuestra prioridad: a largo plazo, egresar con un título profesional.

La forma en que organizamos nuestro tiempo no es óptima; en general, tendemos a dejar todo para último momento. Se produce esto porque nos entregan fechas que no asimilamos en su totalidad, es decir, nos despreocupamos en ese instante, olvidándonos por completo de los demás trabajos. Esta falta de organización nos pone en apuros, así estudiamos unos días antes de la prueba fijada semanas atrás y lo mismo ocurre con los trabajos.

El mal hábito de dejar todo a medias nos pasa la cuenta, hacemos todo deprisa, llegando a agotarnos; si nos quedamos hasta tarde estudiando, no podemos rendir bien: falla nuestra concentración y andamos sin ánimo. Es por eso que debemos descansar, pues el cerebro necesita recuperar energías, aparte de que está demostrado que en el sueño profundo ocurre una reorganización de los datos, lo cual nos ayuda a entender mejor lo estudiado si consultamos con la almohada.
Para corregir nuestras falencias, debemos tener una aptitud madura: tengamos presente que la universidad es costosa, y nuestra familia nos apoya, esperando lo mejor de nosotros, ¿para qué echar todo a la basura por no ser más conscientes de nuestra situación?
          Para lograr cumplir con las expectativas, debemos tener motivación, el gusto por lo que uno hace. Esto podría resultar difícil si pensamos en aquellas materias que no nos gustan, pero esa predisposición negativa es la causante de que no tengamos ganas de prestar atención, terminando mal. Esto es frustrante, ya que tomamos conciencia tarde, arrepintiéndonos de no haber actuado mejor.

Hay que ser más positivo, ver que todo tiene una finalidad, pensar en el sacrificio de hacer las cosas para luego recibir recompensa en el futuro. Cada día es un nuevo reto, y produce satisfacción cumplir lo que uno se propone.

Si bien el estudiante debe ser una persona activa, teniendo contacto con sus compañeros y profesores, la responsabilidad radica en un cien por ciento en él; no hay que depender de los demás, las decisiones se toman con autonomía para cumplir con el deber de estudiante.

Teniendo una buena organización, repasando unas horas el cuaderno cada día y descansando adecuadamente, tanto al dormir como en otras actividades que requieran ejercicio físico, la mente se relaja, de modo que se puede rendir correctamente. Al fin y al cabo, está claro que siendo responsable y teniendo una mentalidad optimista, con perseverancia, todo se puede lograr en esta vida, pensando siempre en el porvenir.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo en varias cosas contigo, Felipe. Pero siempre hetenido la duda de si en realidad es culpa de nosotros y nuestra desorganización todo esto del estrés y el peso de la carga académica. Hay que reconocer que también los profes, las facultades o escuelas muchas veces hacen calendarios en que hay topes en las evaluaciones; y así resulta que uno puede tener dos solemne un día y más encima un control. A lo mejor no es exclusivamente culpa de nosotros; ¿o sí?

Miguel, primer año de odontología, UNAB.

Joako Tesla dijo...

Pero tampoco tiene uno que encerrarse, no hay que vivir para la universidad; aunque todo el mundo intente convencerte de que debe ser así. Es necesario salir, es necesario divertirse; incluso es necesario hacer NADA de vez en cuando. El ocio es como una recarga de baterías.
Pero hay que reconocer que llegado el momento, uno se tiene que quemar las neuronas (claramente me refiero al estudio, no a prácticas extrañas). Ojalá este semestre pueda poner en práctica algo de esto... Como que mi fuerza de voluntad es nula x|

VaLenTina dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Es claro que serán años un poco pesados por los estudios, pero si sabemos llevar la carga , todo resultará mas fácil.
Quizá es mejor sacrificarse algunos años, que arrepentirse toda una vida por no haberlo hecho.

azurita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Que ensayo mas certero. Yo creo que una correcta planificación e incluso la calendarización de las actividades diarias ya sea pruebas,salidas, eventos y ocio en una agenda, conlleva a una vida más sana y despreocupada. Podría sonar rutinario, pero es una rutina que uno arma a su manera, entonces no sería tan desagradable.Por otro lado el hábito de estudiar todos los días no es más que un cateteo constante que nos enseñan nuestros padres en el colegio.Pero también acá juega un rol de madurez, como decía Felipe, no todos valoran que nuestros padres sacrifiquen su vida consiguiendo dinero para pagar la universidad incluso algunos aún no saben si realmente les gusta lo que están estudiando. A muchos les cuesta todavía tener la voluntad de estudiar solos en la biblioteca, algo insólito. El estudiar día a día aunque sea una hora, si sirve, sucede que a muchos no les gusta ser tildados de ñoños y prefieren dejarse llevar por la masa de la flojera, muy usual en la universidad.
Nataly Castro, ing. geológica, Unab